Un aparatoso accidente vial registrado durante las primeras horas de este lunes 28 de septiembre de 2026 tiñó de rojo el inicio de semana en el corazón de la Riviera Maya. El fuerte percance, ocurrido sobre la Carretera Federal 307, dejó un saldo preliminar de dos personas lesionadas, cuantiosos daños materiales y una intensa movilización de los cuerpos de emergencia a la altura del kilómetro 260, justo enfrente del complejo hotelero Grand Palladium.
De acuerdo con los reportes de las corporaciones de seguridad vial, los hechos se desencadenaron cuando el conductor de un automóvil compacto Dodge Attitude, color blanco, circulaba con dirección de sur a norte. Las primeras indagatorias señalan que el exceso de cansancio provocó que el automovilista dormitara al volante por unos segundos, perdiendo por completo el control de la unidad hasta estrellarse violentamente contra la barrera de contención de acero situada en el carril derecho.




Debido a la fuerza del impacto inicial, el vehículo blanco rebotó de manera incontrolable hacia el centro del arroyo vehicular, proyectándose por alcance contra un coche particular Nissan Tsuru que transitaba sobre la misma ruta. El golpe lateral y la inercia del movimiento ocasionaron que ambos automóviles terminaran volcados con los neumáticos hacia arriba a un costado de la carpeta asfáltica, obstruyendo parcialmente el flujo vehicular.
Automovilistas que presenciaron el siniestro alertaron de inmediato a las autoridades a través del número de emergencia 911. Al lugar arribaron paramédicos para brindar los primeros auxilios a los tripulantes.
Tras las maniobras de rescate, se confirmó que el copiloto del Nissan Tsuru se llevó la peor parte al presentar heridas de consideración y traumatismos graves, motivo por el cual fue trasladado de emergencia a un hospital de Playa del Carmen para recibir atención médica especializada. Por su parte, el presunto responsable y conductor del Attitude fue valorado en la escena sin requerir hospitalización inmediata.


Elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos intervinieron con prontitud en el área afectada para esparcir arena sobre el pavimento y controlar el derrame de aceites y fluidos combustibles, mitigando el riesgo de que el asfalto resbaladizo provocara una carambola secundaria.
Posteriormente, efectivos de la División Carreteras de la Guardia Nacional se hicieron cargo de la zona del desastre para levantar el reporte técnico y realizar el peritaje correspondiente que permita deslindar responsabilidades legales. Personal de servicios de grúas realizó maniobras de arrastre para enderezar y trasladar los restos de las unidades al corralón municipal, liberando la circulación vehicular tras casi una hora de afectaciones viales.