En México, el pequeño comercio cumple un papel silencioso pero esencial en la vida cotidiana de millones de personas: garantizar el acceso cercano y confiable a bienes y servicios. El INEGI, informa que en el país existen alrededor de 1.1 millones de establecimientos dedicados al comercio de abarrotes y alimentos, convirtiendo a la tienda de la colonia en un espacio inmediato donde el consumidor puede contar con productos, servicios y atención directa.
En este contexto, Prontipagos se posiciona como el ecosistema tecnológico integral diseñado para que el micro, pequeño y mediano negocio evolucione, ofreciendo en un solo punto herramientas clave como el acceso a financiamiento, medios de pago con tarjeta, recargas de tiempo aire, cobro de servicios y venta de tarjetas de regalo.


Es importante tener en cuenta que el comercio tradicional representa cerca de 56.5% del mercado retail en México, lo que refleja la relevancia económica y social de estos establecimientos como puntos de abastecimiento y contacto directo entre consumidores y proveedores.
En México, 67.8% de las personas entre 18 y 70 años cuenta con al menos un producto financiero formal y el uso de pagos digitales sigue creciendo en diversas economías en desarrollo, por lo que el pequeño comercio se consolida como un puente natural entre la digitalización de los servicios y la vida cotidiana de los consumidores.
La modernización tecnológica del comercio tradicional también se convierte en una herramienta para fortalecer su competitividad, las soluciones digitales accesibles permiten que la tienda amplíe su propuesta de valor más allá de la venta tradicional.


Actualmente, la plataforma “Prontipagos” permite cobrar más de 400 productos digitales, lo que convierte a las tiendas en centros de servicios cada vez más completos dentro de su comunidad, capaces de responder a nuevas dinámicas de consumo y a la creciente digitalización de los pagos.
En un entorno donde más del 90% de las unidades económicas son microempresas, el pequeño comercio reafirma su relevancia al combinar cercanía y confianza con herramientas tecnológicas accesibles, manteniendo su papel histórico como el primer punto de contacto entre los consumidores y el mercado, ahora adaptado a una economía cada vez más digital.






